Palabras de S.A.R. el Príncipe de Asturias en los actos de celebración del Cincuentenario de la Declaración de Aigüestortes i Estany Sant Maurici como Parque Nacional
Espot (Lérida), 3 de abril de 2006
Para la Princesa y para mí es un gran honor y una profunda satisfacción poder presidir este Acto conmemorativo del Cincuentenario de la declaración de Aigüestortes y Estany Sant Maurici como Parque Nacional. Expresamos nuestro saludo más afectuoso a las Autoridades que nos acompañan, así como a todos los habitantes de estas hermosísimas tierras del Pirineo.
Celebrar con todos vosotros tan importante efeméride en este paraje singular, es una grata oportunidad que nos permite, en primer lugar, reconocer el esfuerzo de todos los hombres y mujeres que habéis trabajado en él y para él; y en segundo lugar, nos proporciona la ocasión de animaros a seguir apostando por algo tan aparentemente sencillo como es el quehacer diario para lograr que lo heredado de nuestros mayores puedan servir de referente vital también para nuestros hijos.
A nuestro lado corren aguas poderosas, que se abren paso cauce abajo desde lo más alto de las cumbres. Aguas que buscan otras tierras y otros horizontes. Son aguas que crean vida, que generan patrimonio natural. Sin ellas, no habría ecosistemas.
Este Aniversario que hoy nos convoca aquí, se celebra cuando nuestra sociedad manifiesta una creciente preocupación por los temas medioambientales, como expresión de una mayor sensibilidad y conciencia individual y colectiva hacia los mismos, con unas expectativas cada vez más amplias y prometedoras.
En ese escenario, Aigüestortes i Estany de Sant Maurici cumple 50 años como Parque Nacional. Una edad que es apenas un instante en la existencia de un espacio natural, pero que es –al mismo tiempo- un buen referente para entender cómo es posible articular políticas coherentes de conservación rigurosa desde el respaldo de la sociedad y que entrañan una mejora genérica en la calidad de vida de los ciudadanos.
El concepto de Parque Nacional es uno de los legados de siglos pasados, que han perdurado incólumes hasta nuestros días. Aquellas lejanas declaraciones de finales del siglo XIX se han convertido hoy en uno de los pilares de toda política medioambiental. Son los nudos sobre los que se ha tejido un sistema integrado de protección y constituyen, al tiempo, un modelo distinto de relación de las personas con el medio; un modelo que pretende ser un ejemplo, y que hoy calificamos de sostenible. Los Parques Naturales son un referente, un símbolo, un elemento de unión y de identidad para todos.
Aigüestortes fue declarado Parque Nacional en 1955. Desde entonces, a través de muchos y diversos avatares, se ha consolidado y ha cobrado presencia. Me consta que recorrer hoy Aigüestortes es comprobar cómo la conservación ha ganado la apuesta. Nadie puede dudar que éste sea uno de los mejores Parques Nacionales que existen en España; quizás es, incluso, el arquetipo, el que mejor se ajusta al concepto y a la definición de tal.
Estamos ante una maravilla de la geología, de la vegetación, de la fauna. Un compendio de la alta montaña silícea, modelado por los tiempos y las fuerzas naturales. Es el reino de las aguas, de las cascadas, de los ibones y los cursos trenzados de los ríos. Es, en definitiva, un entramado en donde la Naturaleza se nos muestra en su plenitud, siempre viva y multicolor.
En este Pirineo nuestro -que debe ser puerta y camino-, creo que el admirable ejemplo que tenemos en Cataluña con lo realizado en Aigüestortes puede servir de modelo para todos.
A todos los españoles nos llena de orgullo disponer en nuestro territorio de joyas de la Naturaleza reunidas en esta Red de Parques Nacionales de España. Una Red que la Corona siempre ha querido apoyar y alentar.
Queremos, finalmente, en este Aniversario reiterar nuestra felicitación al personal del Parque Nacional, que ha logrado durante todo este tiempo conservar un territorio y hacer creíble y viable un hermoso proyecto, que hoy podemos admirar en todo su esplendor e integridad.