TRUCOS DE BELLEZA / DOÑA LETIZIA ASÍ SE CUIDA LA CARA LA PRINCESA
Botox, ácido hialurónico, cócteles de vitaminas, «peelings»... Más allá del vestuario, doña Letizia cuida su imagen hasta el último detalle. Su modelo de belleza es Rania de Jordania
AURORA ALGAR
Mejorar su imagen es una parte más de su función como Princesa de Asturias, papel en el que ayer cumplía cinco años. Así lo cree la propia doña Letizia y así lo practica con cada uno de los completos tratamientos de belleza a los que se somete para cuidar su aspecto de charmante representante institucional.
Tres grandes expertos son los artífices de sus nuevos rasgos cada vez más dulces y rejuvenecidos: el doctor Chams, la esteticista Carmen Navarro y el cirujano plástico doctor De la Fuente.
Todo ello inspirado por el icono de belleza y elegancia que, según fuentes próximas a Letizia, rige los designios estéticos de la Princesa: la reina Rania de Jordania.
SOMBRA AQUÍ...
El maquillaje lo completa con rímel generoso y brillo de labios. Aquí llama la atención un sutil aumento del grosor: ¿un gloss con efecto óptico o una inyección de ácido hialurónico?
La Princesa recurre a este cotizado líquido inyectable para suavizar sus arrugas de expresión. Pero el aspecto satinado y delicado de su piel blanca se logra con tratamientos de hidratación y peelings faciales (y corporales). Además, utiliza potentes cremas protectoras para evitar las manchas producidas por el sol.
LOC tuvo la oportunidad de ver a doña Letizia en el centro de estética de Carmen Navarro. Entró como una clienta cualquiera, con la mayor discreción. Sólo el séquito de guardaespaldas llamaba la atención sobre la Princesa. Si algo valora del lugar es su discreción: no le gusta que haya mucha gente cuando ella está.
RELLENO ALLÁ
Quizá sea éste el motivo por el que prefiere recibir los tratamientos a domicilio. Según ha podido saber LOC, el dotor Chams suele acudir cada tres meses a La Zarzuela. Él es quien le hace las infiltraciones faciales con ácido hialurónico, un material de relleno que dura aproximadamente unos cuatro meses, y que después reabsorbe el cuerpo.
Al inyectarlo en la cara corrige tambien las arrugas. De este modo, Letizia ha suavizado los surcos nasogenianos, los que van desde la nariz hasta la comisura de los labios. Él habría sido también el artífice del ligero aumento de pómulos, un efecto que también puede atribuirse al ácido hialurónico.
Además de la comentadísima septorrinoplastia, que le practicó el doctor Antonio de la Fuente «por motivos de salud», y que derivó en una nariz menos aguileña y muy natural, la Princesa también se ha apuntado a la corriente del Botox. Este producto derivado de la toxina botulínica se inyecta en el contorno de ojos y en la frente para aliser los pequeños surcos de la piel y evitar que salgan nuevas arrugas con el tiempo.
Los cócteles de vitaminas y oligoelementos, que inyectados aportan tersura y firmeza a la piel, completan su proceso de rejuvenecimiento.
Para el cuidado diario, no faltan en su baño las cremas y productos de Maria Galland, una de sus firmas de cosmética predilectas, que viene usando desde hace años.
FRENTE
Doña Letizia se ha anotado a la corriente del Botox. Se inyecta en el contorno de ojos y en la frente para reducir y prevenir las arrugas.
PÓMULOS
La Princesa luce unos pómulos algo más abultados. Este efecto lo podría conseguir con algo de ácido hialurónico inyectado trimestralmente.
LABIOS
Suele llevarlos suavemente perfilados y con algo de brillo. Llama la atención un aumento sutil de grosor, quizá debido a alguna inyección.
PIEL
En su baño no faltan las cremas y productos de María Galland, una de sus firmas de cosmética predilectas que utiliza desde hace muchos años.
OJOS
En su papel de princesa, doña Letizia lleva tonos más suaves, sin renunciar a su «eyeliner» verde o azul. Además, se aplica rímel generosamente.
NARIZ
En agosto del año pasado, la Princesa de Asturias tuvo que someterse a una septorrinoplastia por motivos de salud, que suavizó su nariz.
MENTÓN
Probablemente, el doctor De la Fuente, de la Ruber, le habría retocado también el mentón, que desde la operación de nariz luce unos ángulos más suaves.
23-05-2009
Tiene 36 años, es princesa, esposa, madre de dos infantas y algún día será reina de España. Su boda con Felipe de Borbón ha dado un vuelco a su vida y a la imagen de la monarquía. Cinco años después, Letizia Princesa ha subido puntos. Según la última encuesta, un 80 por ciento de los españoles cree que la princesa está a la altura de lo que se esperaba de ella y algo más de la mitad considera que está preparada para cuando tenga que ejercer su papel de reina. Durante este tiempo, ha tenido que adaptarse, llenar su propia agenda y acostumbrarse al examen implacable de medios, objetivos y opiniones..Informe Semanal recuerda los momentos más importantes y hace balance de estos cinco años de Princesa de Asturias.
TRUCOS DE BELLEZA / DOÑA LETIZIA ASÍ SE CUIDA LA CARA LA PRINCESA
Botox, ácido hialurónico, cócteles de vitaminas, «peelings»... Más allá del vestuario, doña Letizia cuida su imagen hasta el último detalle. Su modelo de belleza es Rania de Jordania
AURORA ALGAR
Mejorar su imagen es una parte más de su función como Princesa de Asturias, papel en el que ayer cumplía cinco años. Así lo cree la propia doña Letizia y así lo practica con cada uno de los completos tratamientos de belleza a los que se somete para cuidar su aspecto de charmante representante institucional.
Tres grandes expertos son los artífices de sus nuevos rasgos cada vez más dulces y rejuvenecidos: el doctor Chams, la esteticista Carmen Navarro y el cirujano plástico doctor De la Fuente.
Todo ello inspirado por el icono de belleza y elegancia que, según fuentes próximas a Letizia, rige los designios estéticos de la Princesa: la reina Rania de Jordania.
SOMBRA AQUÍ...
El maquillaje lo completa con rímel generoso y brillo de labios. Aquí llama la atención un sutil aumento del grosor: ¿un gloss con efecto óptico o una inyección de ácido hialurónico?
La Princesa recurre a este cotizado líquido inyectable para suavizar sus arrugas de expresión. Pero el aspecto satinado y delicado de su piel blanca se logra con tratamientos de hidratación y peelings faciales (y corporales). Además, utiliza potentes cremas protectoras para evitar las manchas producidas por el sol.
LOC tuvo la oportunidad de ver a doña Letizia en el centro de estética de Carmen Navarro. Entró como una clienta cualquiera, con la mayor discreción. Sólo el séquito de guardaespaldas llamaba la atención sobre la Princesa. Si algo valora del lugar es su discreción: no le gusta que haya mucha gente cuando ella está.
RELLENO ALLÁ
Quizá sea éste el motivo por el que prefiere recibir los tratamientos a domicilio. Según ha podido saber LOC, el dotor Chams suele acudir cada tres meses a La Zarzuela. Él es quien le hace las infiltraciones faciales con ácido hialurónico, un material de relleno que dura aproximadamente unos cuatro meses, y que después reabsorbe el cuerpo.
Al inyectarlo en la cara corrige tambien las arrugas. De este modo, Letizia ha suavizado los surcos nasogenianos, los que van desde la nariz hasta la comisura de los labios. Él habría sido también el artífice del ligero aumento de pómulos, un efecto que también puede atribuirse al ácido hialurónico.
Además de la comentadísima septorrinoplastia, que le practicó el doctor Antonio de la Fuente «por motivos de salud», y que derivó en una nariz menos aguileña y muy natural, la Princesa también se ha apuntado a la corriente del Botox. Este producto derivado de la toxina botulínica se inyecta en el contorno de ojos y en la frente para aliser los pequeños surcos de la piel y evitar que salgan nuevas arrugas con el tiempo.
Los cócteles de vitaminas y oligoelementos, que inyectados aportan tersura y firmeza a la piel, completan su proceso de rejuvenecimiento.
Para el cuidado diario, no faltan en su baño las cremas y productos de Maria Galland, una de sus firmas de cosmética predilectas, que viene usando desde hace años.
FRENTE
Doña Letizia se ha anotado a la corriente del Botox. Se inyecta en el contorno de ojos y en la frente para reducir y prevenir las arrugas.
PÓMULOS
La Princesa luce unos pómulos algo más abultados. Este efecto lo podría conseguir con algo de ácido hialurónico inyectado trimestralmente.
LABIOS
Suele llevarlos suavemente perfilados y con algo de brillo. Llama la atención un aumento sutil de grosor, quizá debido a alguna inyección.
PIEL
En su baño no faltan las cremas y productos de María Galland, una de sus firmas de cosmética predilectas que utiliza desde hace muchos años.
OJOS
En su papel de princesa, doña Letizia lleva tonos más suaves, sin renunciar a su «eyeliner» verde o azul. Además, se aplica rímel generosamente.
NARIZ
En agosto del año pasado, la Princesa de Asturias tuvo que someterse a una septorrinoplastia por motivos de salud, que suavizó su nariz.
MENTÓN
Probablemente, el doctor De la Fuente, de la Ruber, le habría retocado también el mentón, que desde la operación de nariz luce unos ángulos más suaves.
Cuanto cuestan todos estos tratamientos y operaciones?????? Muy bien el articulo, ahora habria que saber a cuanto asciende la factura pagada con lo que todos sabemos.
Publicado: 24 May 2009 4:27 pmTítulo del mensaje: Re: Jo! el Peña ataca again!!!!
Marvi escribió:
Bueno como siempre el Peña dejando caer bilis a trote y moche.Ya me gustaría verlo en persona y decirle algunas puntuaciones respecto a su falta de empatía hacia Doña Letizia:-Soy de la idea de que se operó por los constantes ataques hacia su nariz,recuerdo comentarios como "parece Doña Rogelia,perfil de bruja,etc..."pienso que la idea nació de Casa Real y no de ella,no sé es una impresión visto su comportamiento.Respecto a que va de diva ,ese papel se lo dió el mismo peña y periodistas que fueron hacia una especie de acoso y derribo de la princesa.Ellos son los que la llevaron a ese protagonismo que le achacan a ella,ahora lo critican,normal pero que no se quejen de lo que conllevaron sus comentarios.Que no trasciende su trabajo?.Todavía no lo leí decir nada positivo al mismo peña y adlateres.Acaso no es uno de los que más está pendente hasta de si se rasca la nariz,para achacarle su baja procedencia?.Este señor para mi perdió el Norte hace rato con ese afan de criticar lo mínimo,me imagino si soltara risotadas a boca abierta como Máxima,crucificada la dejaba!!!.Lamentable que exista alguien así y encima coma gracias a ello.
Afortunadamente hay opiniones para todos losgustos, no crees?
El futuro no espera: Quizá debería ejercer un liderazgo en áreas de la sociedad que requieren un impulso
Han pasado cinco años. Cinco. Sin duda para el Príncipe Felipe habrá sido el quinquenio más intenso de su vida. Pasar de ser Príncipe Heredero y casadero –perdón por la rima– a ser responsable padre de familia es todo un paso. Todo un cambio. Y es precisamente ese cambio personal y afectivo el más importante que ha dado su vida en estos años. Y es bueno que así haya sido.
Pero claro, es el Príncipe Heredero. Y eso implica algo más, aunque no estemos ya como en Holanda, contando los días para que la reina Beatriz de los Países Bajos pase el testigo a su hijo. Y la pregunta que deberíamos hacernos es: ¿Qué ha hecho el Príncipe de Asturias durante este tiempo? La primera respuesta parece sencilla: tener hijos –hijas en su caso– y asegurar la continuidad dinástica. No es poco ciertamente. ¿Algo más?
Si analizamos esta etapa, lo primero que echamos en falta es, por lo menos en apariencia, la falta de estrategia en la Zarzuela, en lo que se refiere al papel del Príncipe y sus actividades como heredero del Trono. Es verdad que ha seguido con sus viajes a las tomas de posesión del los presidentes electos hispanoamericanos; es verdad que ha viajado por España; cierto que su agenda ha estado repleta de actos protocolarios y que se ha prodigado en inauguraciones y aniversarios. Y todo eso está muy bien. Pero esa presencia responde a una planificación, a una imagen que se quiere transmitir, a un papel que hay que consolidar, ¿o se trata más bien de dar respuesta a la cascada de peticiones que desde los cuatro puntos cardinales se hace a los Príncipes? Tengo para mí que responde más a lo segundo. Y aquí no hay nada que reprochar al Príncipe.
Cambio de imagen
Pero ha habido cambios. Cambios importantes. El primero, la gestión de su vida en lo que a los medios de comunicación se refiere. El Príncipe no tenía muy buena imagen. Sus fracasados «noviazgos» y la imagen de que no hacía nada habían dañado su poco conocida personalidad. Tras su boda con Letizia Ortiz –para algunos, ella tiene mucho que ver en este asunto– las cosas han cambiado sustancialmente. Se le ve relajado y sonriente. Atiende a los medios con interés y convicción. Han proliferado sus visitas a grupos de prensa, diarios y emisoras de radio. Ni que decir tiene que la popularidad de su esposa ha tirado para arriba de la pareja en lo que a aceptación se refiere. Otro tanto de la simpatía e imagen con sus hijas.
Pero la imagen es volátil. Y, de la misma manera que Carlos de Inglaterra pereció engullido por la popularidad, y algunas otras cosas de Lady Di, no estaría de más comprender que la imagen se gestiona cada día, en cada acontecimiento. Pero no lo ha hecho nada mal. Dos ejemplos: el suicidio de la hermana de la Princesa de Asturias y el libro de la Reina. Los Príncipes estuvieron en su sitio. Ni una palabra más, ni un gesto menos. Meteduras de pata ha habido pocas: no fue lo más oportuno que la Princesa se encarara con un periodista por más que tuviera razón. Creo que ya aprendió de aquello.
Por eso me atrevo a señalar que el gran acierto del Príncipe, de los Príncipes, durante esta etapa ha sido la gestión personal de su agenda. La reserva en sus viajes y vacaciones, en su tiempo de ocio, en su vida privada… Y no era fácil, por el interés que suscitan. Por tanto, ¿qué problema hay en que el Príncipe empiece a disponer también de una Casa propia, de un Jefe de Casa que diseñe un plan de acción. Más pronto que tarde los Príncipes heredarán el trono y es bueno que las dudas que Don Felipe aun pueda suscitar se despejen.
No estaría de más que reforzara su papel institucional, sus contactos con la generación más joven de políticos, con las comunidades autónomas, con empresas e instituciones. Su relación con los medios muestra bien a las claras cual es el camino a seguir. Es cuestión de estrategia, pero también de equipo. Y los Príncipes lo necesitan: pequeño para ser operativo y que sepa reaccionar con rapidez y adelantarse a los acontecimientos.
Han pasado cinco años. Cinco años no son nada. Pero el futuro no espera. Hay que ganárselo cada día. Es la lección que su padre conoce muy bien.
LA PRINCESA DOÑA LETIZIA
Lejos de las nubes, cerca de la gente: La Princesa ha aprobado con nota estos años de aprendizaje
Doña Letizia Ortiz, Princesa de Asturias, ha pasado en cinco años de periodista de los servicios informativos de Televisión Española, y, antes, de la CNN, a futura Reina de España. Cuando se hizo pública su relación con Don Felipe de Borbón, la abuela paterna, la radiofonista Menchu Álvarez del Valle, la definió con tres palabras: inteligente, fuerte y bondadosa. Y es algo que ha demostrado en este lustro, en el que ha habido muchas luces (destaca entre ellas el nacimiento de sus dos hijas, Leonor y Sofía) y algunas sombras, como el fallecimiento de su hermana pequeña, Erica, de su abuelo paterno, Jesús Ortiz, y de su abuela materna, Enriqueta Rodríguez.
Si Doña Sofía mantenía hace años que «una Reina no se improvisa, ser Princesa es una segunda piel con la que se nace», la vida y sus azares han hecho que la Reina matizase aquellas palabras: la cuna ya no es imprescindible, y la sangre azul se ha mezclado con la roja. Doña Letizia ha aprobado con una nota muy alta estos cinco años de aprendizaje que cambiaron su vida radicalmente, y ha sabido integrarse con prudencia y con firmeza en la Familia Real hasta el punto de que muchos observadores perciben un intercambio de valores entre la recién llegada y el entorno de los Reyes: mayor espontaneidad en las apariciones públicas, una preocupación social más abierta y patente, unas comparecencias públicas en que no se oculta el amor que se profesan los Príncipes, y la influencia inevitable de su profesión de periodista en cada una de sus palabras y de sus gestos, por mucho que haya pasado de dar noticias a ser noticia.
Personalidad artesanal
En la España de la grave crisis económica, Doña Letizia, al lado del Príncipe de Asturias, y tal como hacen los Reyes, ha entendido que la Corona no puede estar de espaldas al país de los cuatro millones y pico de parados, y tampoco al margen de los más desvalidos. Haber nacido en el seno de una familia que se tenía que ganar el pan es algo que imprime carácter y que, aunque te tienten las nubes, te obliga a mantener los pies en el suelo. Y, desde su privilegiada situación, esa preocupación social nada tiene de demagógico ni de espectáculo calculado, sino que transmite una espontaneidad que llega a la gente, porque Doña Letizia también es gente y vientos del pueblo la llevan.
Cuando viaja a Oviedo, su ciudad natal, se reúne con sus amigas de siempre, una de ellas telefonista en un diario asturiano y otra representante de unas bodegas. La burguesía de la ciudad en la que Clarín escribió «La Regenta» no conoce a Doña Letizia más que por la prensa, porque ese mundo cerrado de la ciudad provinciana no es el de la futura Reina de España o, al menos, no de un modo preferente.
Quienes mejor la conocen hablan también de otras cualidades, además de la inteligencia, la fortaleza y la bondad. Hablan de una mujer tenaz, voluntariosa, a la que jamás le dio pereza levantarse de madrugada para ir a la televisión; también de una persona de carácter, de estallidos, perfeccionista y exigente consigo misma. Su vida no fue fácil, y su personalidad se forjó artesanalmente. Sólo le tiene miedo al propio miedo, y su sentido del humor es de gran sutileza. Ella y Don Felipe se complementan bien, y tienen en común el sentido del deber y la convicción de que la Corona está al servicio del pueblo. Aquella niña vivaz y con condiciones de liderazgo fue después una universitaria brillante, con una gran curiosidad intelectual y una certera mirada profesional hacia los problemas de su tiempo. Así, se cumplen cinco años de forja, de maternidad, de compromiso, de amor, de dolor y de alegría.
Desde que anunciaron su compromiso, los Príncipes han reforzado la popularidad de la Monarquía
23 Mayo 09 - Ernesto Villar
Aquel Día de Todos los Santos de 2003, sábado para más señas, los españoles desayunaban con el pan informativo de cada día. El presidente de EE UU, George Bush, arañaba al Congreso otros 18.600 millones de dólares para guerrear en Irak. El mar devolvía a las costas gaditanas los cadáveres de 13 náufragos de una patera y el Gobierno de José María Aznar enredaba aún más la tela de araña judicial contra el «Plan Ibarretxe» al recurrir ante el Constitucional su quimera soberanista con el irrebatible argumento de que vulneraba «cien veces» la Constitución. Sin embargo, aquel ventoso y plomizo 1 de noviembre con pronóstico de chubascos moderados –ocasionalmente tormentosos– nadie sospechó que la verdadera noticia de la jornada (del año, de la década) aguardaba agazapada en la página 4 de LA RAZÓN, sección «En alza», arriba a la derecha, bajo un titular para lectores inteligentes: «Excelente trabajo periodístico de Letizia Ortiz en el telediario nocturno de TVE». La pista se completaba 71 páginas después con otro enunciado que sonaba a vísperas de boda, y que coronaba a la reportera asturiana como «la revelación del año dentro del periodismo audiovisual».
No era más que la forma que el periódico tenía de dar la exclusiva, sin romper el compromiso de confidencialidad, de lo que toda España iba a conocer a las siete y media de la tarde de ese mismo sábado, con un escueto comunicado de la Casa Real de 72 palabras: «Sus Majestades los Reyes tienen la gran satisfacción de anunciar el compromiso matrimonial de su hijo, Su Alteza Real el Príncipe de Asturias Don Felipe, con Doña Letizia Ortiz Rocasolano. La petición de mano tendrá lugar en el Palacio de la Zarzuela el próximo jueves, día 6 de noviembre. La boda se celebrará a principios del verano de 2004 en la catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid».
Servicio a los españoles
Apenas dos horas antes de que se conociera oficialmente el enlace, la futura Princesa aún no podía reprimir el instinto periodístico de responder a una llamada al móvil, de número indescifrable, con una mano en el teléfono y otra en el volante. Fue una breve entrevista de una periodista de LA RAZÓN de apenas tres preguntas, una disculpa y una confesión: «Estoy sobrepasada, entiéndeme», respondió Doña Letizia. Y se acabó. A partir de ese momento la noticia del enlace se convirtió en «la noticia», y el país demostró que llevaba mucho tiempo esperando un acontecimiento como ése.
Ha llovido mucho desde entonces. El aguacero que el 22 de mayo de 2004, hace ahora cinco años, recibió a los novios a las puertas de la Almudena fue interpretado entonces como un augurio de buena fortuna, y marcó el punto de partida para una familia Real y real. A lo largo de este lustro, la pareja ha contribuido a aumentar aún más la popularidad de la Monarquía, Don Felipe ha desempeñado un papel cada vez más activo como representante del Estado y Doña Letizia se ha sabido ganar el afecto en cada acto público que ha presidido. Mucho más que un caramelo para la prensa del corazón y regalo para las tertulias de peluquería y mesa camilla, el enlace real sirvió para asegurar la continuidad de la Monarquía parlamentaria.
Medio año de noviazgo
Desde que se hizo público, el compromiso entre Don Felipe y Doña Letizia se convirtió en un acontecimiento de primera magnitud. La prensa tardó poco en desvelar algunos detalles del noviazgo. ¿Cuándo, quién, cómo, dónde, por qué? Primavera de 2003. En casa del periodista Pedro Erquicia. Hubo buena sintonía entre los dos desde la primera conversación, desde la primera sonrisa.
En la era de internet, y a pesar de que Letizia Ortiz demostró que un periodista puede guardar una exclusiva (siempre y cuando sea la suya), los novios sólo consiguieron mantener en secreto la relación durante seis meses, hasta que la tarde del comunicado oficial de la Casa Real evitó algún que otro disgusto.
Dos días después del anuncio, Don Felipe presentaba a la Prensa a su prometida con palabras sin protocolo: «Me da muchísima alegría poder manifestar lo feliz y lo enamorado que estoy de Letizia. Tengo la convicción de que Letizia es la mujer con la que quiero compartir mi vida y formar una familia».
Y ella, la agraciada, por primera vez al otro lado de las cámaras, enfrente de los codazos de los «plumillas», orgullosa de poder presumir del «amor profundo» que se profesa la pareja, declaraba: «Es una decisión madura, fruto de una reflexión intensa». Claro que nada será recordado con más viveza como aquel «déjame terminar» de Doña Letizia a su prometido, que se llevó los titulares de la pedida de mano dos días después, o el «más de dos y menos de cinco» con el que el Príncipe colmó las quinielas periodísticas sobre cuál sería la futura descendencia de la pareja.
Muy pronto, el regalo que Doña Letizia hizo a Don Felipe, un ejemplar de una novela caballeresca de Mariano José de Larra titulada «El doncel de Don Enrique el Doliente», agotó todas las ediciones en las librerías y se convirtió en uno de los obsequios estrella de las siguientes Navidades. Mientras, en los registros civiles aumentaba un 300 por ciento el número de niñas inscritas con el nombre de Leticia o Letizia y un concurso organizado por un periódico asturiano para viajar a Madrid a ver la boda colapsaba la redacción. Además, la tiranía de las encuestas de opinión confirmaba que la pareja había seducido a la inmensa mayoría de los españoles.
Durante estos cinco años, los Príncipes de Asturias han sabido estar a las duras y a las maduras. De los éxitos deportivos de los españoles en todo el mundo a los funerales del 11-M, de los calurosos recibimientos populares al dolor de un funeral de Estado, a Don Felipe y Doña Letizia les ha correspondido desempeñar su papel en muy distintas circunstancias. Especialmente emotivos fueron los días previos a la boda, marcados primero por el pesar de toda la Familia Real por la masacre de los trenes de Madrid y, apenas ocho días antes de la boda, por la presentación internacional de Doña Letizia en el enlace de Federico de Dinamarca y Mary Donaldson. Los vítores que recibió a la entrada de la Catedral confirmaron el veredicto de la Prensa al día siguiente: la prometida del Príncipe de Asturias fue la gran estrella entre los invitados al enlace real. Por aquel entonces, los periódicos europeos ya habían coronado a la futura esposa de Don Felipe: «Será una boda de ensueño para una princesa de cuento, para una reina de la elegancia».
El enlace de Don Felipe y Doña Letizia fue la primera Boda de Estado celebrada en España desde 1906, con motivo de los esponsales de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battemberg. El fervor popular que acompañó a la pareja durante su recorrido por las calles de Madrid sirvió de aperitivo a lo que vendría después. La luna de miel de los novios, con apariciones por sorpresa en media docena de ciudades, mantuvo en guardia a toda España ante la esperanza de poder toparse con una sonriente Princesa de ropa informal y bolso al hombro, y con un apuesto Príncipe de gafas de sol, pantalones chinos, calzado cómodo, camisa de cuadros remangada y cámara a cuestas. Los bañistas de San Sebastián, los tenderos de Olite o los turistas de Cuenca pudieron despacharse a gusto, aquellos días, al grito de «¡guaaaapos!», como si tuvieran delante a dos estrellas de cine. Tenía razón el corresponsal de «Libération»: «Un ataque de fiebre nupcial golpea a los españoles, que quieren olvidar el 11-M contándose un cuento de hadas».
Poco a poco, la opinión pública se acostumbró a ver juntos a los Príncipes, y no sólo a Don Felipe, en los actos oficiales. Y también, azuzada por los periodistas, a preguntar más de la cuenta. Superado el noviazgo, el «déjame terminar», el casto beso desde el balcón del Palacio Real, la luna de miel y las miradas cómplices de la pareja, hasta los menos indiscretos se atrevían a espetar a la Princesa algo que llegó a convertirse en una obsesión nacional: «¿Para cuándo un heredero, Princesa?», le preguntó una mujer, cinco meses después de la boda, en una visita a Asturias. «Vendrá, vendrá», respondió, paciente, Doña Letizia.
Después de un sinfín de rumores, que iban desde que la Princesa esperaba gemelos hasta que había sufrido un aborto, el 8 de mayo de 2004 Doña Letizia pudo cumplir la palabra que semanas antes había lanzado a los periodistas: «Cuando sea cierto seréis los primeros en saberlo... después del Príncipe, claro».
Otra vez un escueto comunicado oficial (medio centenar de palabras, siete líneas, dos frases), en un deportivo y soleado domingo de mayo, confirmaba la feliz noticia. Los Príncipes iban a ser padres, por fin. A partir de entonces, la evolución del embarazo de Doña Letizia se convertía en el principal divertimento de las revistas del corazón. Fueron nueve meses de una apretada agenda que la Princesa cumplió con entereza, sin apenas variaciones en el programa previsto, y que incluyó visitas oficiales a Japón o Praga. El desfile de las Fuerzas Armadas del 12 de octubre fue su último acto antes del parto. A las ocho de la noche del 30 de octubre de 2005, los Príncipes entraban por la puerta de urgencias de la Clínica Ruber de Madrid. Esta vez, un mensaje de SMS de la Casa Real confirmaba que no era una falsa alarma. Leonor nacía a la 1:46 del día 31 y abría consigo el debate de una reforma urgente de la Constitución (que aún no se ha zanjado) que permita reinar a la primogénita de los Príncipes en caso de que tenga un hermano varón.
«Lo más bonito en la vida»
Ajeno a todo lo que no fuera contemplar el rostro de su hija, Don Felipe comparecía de madrugada en una fría sala del hospital para hablar, otra vez, con palabras desnudas de protocolo: «Esto es lo más bonito que puede ocurrir en la vida». Fuera de la clínica, resguardado bajo su paraguas del inclemente diluvio, un periodista caía de pronto en la cuenta: «Otra vez lloviendo, como en la boda».
Las escenas de alegría y de emoción volvieron a repetirse un año y medio después con el nacimiento de la segunda hija, Sofía. Las pequeñas infantas pasaron a convertirse en la atracción de los fotógrafos y de las revistas del corazón, mientras los Príncipes de Asturias cumplían al milímetro, día a día, con su papel institucional. Como esta semana, en la que celebran sus cinco años de casados.
«¿CÓMO SE DECLARA UN PRÍNCIPE?»
Seis meses antes de la boda, la verdadera presentación en sociedad de los novios fue la petición de mano en el Palacio Real de El Pardo ante 300 periodistas (en la imagen). Allí, la pareja habló de los regalos de compromiso (un libro de Larra y unos gemelos, ella a él; un anillo de oro blanco, él a ella) e intercambió piropos. De Doña Letizia, el Príncipe destacó cuatro cualidades: elocuencia, inteligencia, responsabilidad y coraje. De Don Felipe, su prometida resaltó que es «respetuoso, sensato, inteligente y excepcional». Y dejó una frase para el recuerdo, cuando le dijo aquel «déjame terminar» que provocó la sonrisa entre los presentes. «¿Cómo se declara un Príncipe?», le preguntaron. «Como un hombre que quiere a una mujer», respondió.
DEL DOLOR DEL 11-M A LOS SOLDADOS MUERTOS EN MISIONES HUMANITARIAS
-La boda de los Príncipes de Asturias supuso para los madrileños la primera disculpa para quitarse el luto que no habían abandonado desde que, dos meses antes, cuatro trenes reventaran en una cadena de explosiones y dejaran 192 muertos sobre las vías. El atentado permitió a Don Felipe y Doña Letizia sufrir de primera mano el dolor de toda una ciudad. El mismo 11-M, Don Felipe y Doña Letizia visitaron en el Hospital Gregorio Marañón, junto a la Reina Doña Sofía, a algunos de los heridos. El día 12, el Heredero encabezó la manifestación en señal de repulsa. Dos semanas después, los Príncipes asistieron junto a los Reyes al multitudinario funeral en la catedral de la Almudena, e intentaron paliar el dolor de los familiares. Además, en señal de respeto hacia los afectados, rebajaron al máximo los actos previos a la boda, y entre otras cosas, renunciaron a hacer la fiesta de despedida de soltero.
-La presencia junto a las víctimas del 11-M no es el único acto institucional doloroso que les ha tocado vivir a los Príncipes. Durante estos cinco años, Don Felipe y Doña Letizia han asistido a los funerales de las 11 personas muertas en el incendio de Guadalajara, de los 17 militares fallecidos en el accidente del helicóptero Cougar en Afganistán o de los seis soldados españoles asesinados en el Líbano (en la imagen). En cada uno de estos actos saludaron personalmente a los familiares en un intento por mitigar su dolor.
DOÑA LETIZIA, UNA AGENDA REPLETA
-Ni la boda ni el nacimiento de las Infantas han variado la actividad institucional de los Príncipes de Asturias. En los siete meses de 2004 a partir del enlace, Don Felipe acudió a nueve viajes oficiales. En los últimos 20 días ha presidido 16 actos institucionales.
-Doña Letizia tuvo su primer acto institucional en solitario en octubre de 2006, en la Academia de la Historia. Ha estado presente en 20 viajes oficiales junto a Don Felipe, desde el primero a Jordania hasta el último, una visita a Nueva York
Publicado: 25 May 2009 1:51 amTítulo del mensaje: 5 AÑOS DE MATRIMONIO DE LOS PRÍNCIPES DE ASTURIAS
YO SOY PROLETIZIA, ES UNA MUJER QUE ADMIRO Y LE DESEO EN EL FUTURO LO MEJOR. QUE CONTINÚE CADA DÍA MEJORANDO EN SU LABOR COMO PRINCESA DE ASTURIAS EN COMPAÑÍA DE FELIPE A UN HOMBRE AL CUAL TAMBIÉN ADMIRO Y LE TENGO UN PROFUNDDO RESPETO PORQUE LE ES FIEL A ESPAÑA Y A SU FAMILIA. EL TIEMPO DIRÁ Y ESTOY COMPLETAMENTE DE ACUERDO DE QUE HAY PERSONAS QUE PUEDEN DISCREPAR, LO QUE NO ESTOY DE ACUERDO SON CON LAS INJURIAS, LOS DESPROPÓSITOS, LAS INSOLENCIAS Y LAS CALUMNIAS SIN FUNDAMENTO.
Mary de Dinamarca, Victoria de Suecia, Máxima de Holanda... Ellas también repiten vestido como doña Letizia
¿Nunca se han preguntado qué hacen las princesas con los espectaculares vestidos que lucen en los actos oficiales una vez que terminan? Pues como todo hijo de vecino los guardan en sus armarios y se los vuelven a poner en otras ocasiones. En esto de repetir vestido la Princesa de Asturias es la primera en el ránking, pero no es la única que le sabe sacar partido a su armario y recicla su vestuario.
Echando un vistazo a otras casas reales, hemos encontrado a Mary de Dinamarca, Victoria de Suecia, Matilde de Bélgica y a Máxima de Holanda repitiendo modelito.
Mary de Dinamarca ha sabido sacarle partido a este abrigo estampado con flores, que se lo ha puesto en varios actos ofiaciales como la apertura del Parlamento danés o la inauguración de la Feria de Copenhague.
El gris es un color que le sienta muy bien a la Princesa Mary y en varias ocasiones ha llevado vestidos de este color con el pelo recogido y tiara para cenas de gala, visitas oficiales, como la del Presidente de Grecia a Dinamarca, o para la boda del Príncipe Joaquín.
A Victoria de Suecia la hemos visto con este elegante vestido granate en tres ocasiones, el una cena oficial celebrado en Oslo con la Familia Real noruega y la sueca, en el Día Nacional de Mónaco y en la entrega de los Premios Nobel de 2006.
El vestido granate también lo tiene en color gris azulado y lo ha lucido en otra entrega de los Premios Nobel y en más actos oficiales.
También la hemos visto repetir en una ocasión este vestido azul de manga larga, eso sí, cambiándole los complementos.
Máxima de Holanda también nos ha dado lecciones de como aprovechar la ropa de su armario combinándola con diferentes complementos como este conjunto de falda y chaqueta de color naranja y fucsia que ha llevado con zapatos y bolsos de diferentes colores o este abrigo rosa que ha lucido en varias ocasiones con sombreros de todo tipo.
Además de los colores vivos, a Máxima le gustan los tonos beige y la hemos volver a ponerse estos dos modelitos en varias ocasiones. Para conferencias sobre microcréditos, entregas de premios o inauguraciones, ciudando mucho los complementos.
Por último en la Casa Real belga también la princesa Matilde vuelve a dar uso a los vestidos de su armario. Este vestido de flores en tonos pastel lo ha llevado dos veces, una con tiara y otra si ella y siempre con una banda de color berengena y el pelo recogido.
La princesa Matilde también se ha puesto varias veces este abrigo de pata de gallo blanco y negro con el cuello acharolado, una de ellas en compañía de Máxima de Holanda y otra, durante su último embarazo.
LETIZIA LO UNICO QUE HA HECHO EN ESTOS CINCO AÑOS ES DAR LA RAZON AL PUEBLO ESPAÑOL. DE QUE NO VALE, NO ESTA PREPARADA ES MUY MEDIOCRE, CON ELLA EL PRINCIPE HA PERDIDO MUCHO Y LA MONARQUEIA SE HA VULGARIZADO ENORMEMENTE. ESTE ES EL RESULTADO DE LOS CINCO AÑOS Y EL QUE ESTA EN LA CALLE, NO EL QUE NOS CUENTAN LOS PERIODISTAS EN LOS MEDIOS DE COMUNICACION. ES INDIGNANTE.
Es una verguenza lo que nos hacen con Letizia Ortiz. Es lo pero que ha entrado en la Zarzuela y lo que tenemos que soportar los españoles. No da la talla ni con mucho. Solo ha demostrado su poca preparación, su no saber estar, su poca clase y su vulgaridad. Estos CINCO AÑOS no la ha servido de nada, únicamente a los españoles darnos la razón de lo que pensabos de ella. ES UN LAVADO DE IMAGEN QUE NO COLARA NUNCA.
A mi me la trae floja todaaaaaa la familia real, tanto de España como de cualquier pais.
Pero señoras, sobre todo las pijas fachas, que se creen que que tienen más clase, más cultura, más babosería.... De qué preparación hablan? De saber cuantos tenedores hay que usar? De no hablar y demostrar nada? De que cultura me hablan, de Sofi puericultora?? Por que dicen tantas chorradas.? Pues saben lo que les digo, que la Leti será lo que sea, pero la prefiero antes que a las pijas depredadoras y fachas de vosotras. Idiotas.
ese tipo Peñafiel es un verdadero asco..critica a Letizia sin parar y tiene el descaro de puntualizar con desprecio que en la familia de Letizia hay un taxista y un basurero. Sr Peñafiel, son oficios dignos como cualquier otro, más digno en todo caso que ser un periodista dinosaurico clasista, despectivo y que va por la vida tirando mierda a diestra y siniestra...yo le pregunto, Cómo andamos por casa?, recuerde que es vox populi la desgracia que ocurrió con su hija, y eso no habla muy bien de ud. En vez de despreciarla tanto debería agradecer a Letizia, pues sus columnas atacandola son lo que le da de comer....
En todo caso, a menos que el pueblo español decida que ya no quiere más monarquía, Letizia será reina de España, le guste a quien le guste y le moleste a quien le moleste, y lo mejor de todo es que lo será porque Felipe la ama y la escogió. Adelante princesa, le deseo lo mejor y que siga aprendiendo cada día para taparle la boca a resentidos como Peñafiel.
LETIZIA NI ESTA PREPARADA NI LO ESTARA NUNCA. ES BASTANTE TRISTE QUE POR QUE SOLO LA QUIERA EL PRINCIPE, AUNQUE SEA ODIADA POR TODA ESPAÑA REINE JUNTO A EL. LO DE QUE REINE EL PRINCIPE ESTA POR VER. EL PRINCIPE HA PERDIDO MUCHO CON ELLA Y SU PADRE SIGUE TODAVIA DE REY Y LE QUEDA PARA RATO