Publicado: 20 Feb 2010 11:58 pmTítulo del mensaje: El REY EN SU LABERINTO
[size=18]El Rey en su laberinto: la derecha le pone dogal, la izquierda le desprecia y Letizia quiere ser de verdad. ¿Vuelve Mario a Palacio?
Actualizado 19 febrero 2010
extraconfidencial.com
Yo comprendo la inquietud de un Jefe de Estado que quiere pasar a la Historia como el restaurador de las libertades, el Monarca que siempre aspiró a que bajo cuya Corona la prosperidad era valor de Ley y, además, donde los pobres tendrían su manduca asegurada.
Pues bien, amigos, Don Juan Carlos enfila la recta final de su largo reinado y también de su vida con un panorama que nunca quiso querer otear: España en ruina económica y moral; un país deshilachado y en grave riesgo de permanencia; una clase política y económica ahogándose en el detritus de su egoísmo y mediocridad, pero, sobre todo, el Rey de una inmensa legión de parados, de parias desesperados y de millones de familias que apenas tiene un mendrugo que llevarse a la boca si Caritas no existiera.
Comprendo que a un Rey que ha tenido que ganarse -después del dedo de Francisco Franco-, el puesto a pulso día a día, con esfuerzos y desazón, le inquiete el marasmo que sufre el país que representa desde Finisterre al Cabo de Gata. Comprendo que quiera moverse, convoque a su alrededor a todo bicho viviente, sindicatos incluidos, y hasta comprendería (sic) que su antiguo consejero aúlico, Mario Conde, volviera a pisar las reales alfombras de La Zarzuela.
Borboneando que es juancarlista
La derecha extrema que se pronuncia fundamentalmente a través de una pequeña multimedia, muy agresiva, donde es accionista Miguel Durán, se ha tirado a su yugular porque, dicen, ha intentado salvar el trasero de Zapatero y él cree que no hace otra cosa que cumplir con el mandato constitucional de ser árbitro y moderador en circunstancias extremas. Y es obvio que esta lo es.
Sucede que la derecha no le traga; le desprecia; se lo quiere cargar como los antiguos conservadores hicieron con Alfonso XIII y antes.
La izquierda, of course, aunque respetándole personalmente no puede tragar -no sin cierta razón-, a una
Institución que no tiene fundamental democrático y simplemente esperan a que se conjuren las circunstancias y el viento propicio para darle matarile.
Pero el Rey, y le aplaudo, quiere dejar claro al pueblo -el único que puede poner pegamento a la Corona-, que hace algo, que no sólo se sube a un barco de vela, preside actos sin ningún contenido y de cuando en vez echa una mano ante sus pares del mundo para que a España no le falte gasofa. Quiere demostrar que, detrás de todo el oropel del que está rodeado, tiene presente a todos los parios hispanos. Los únicos que, al fin y a la postre, le pueden salvar de la pira.
Lo de Conde
Agradezco, también en nombre del director de este periódico, el esforzado, inasequible al desaliento, buena gente y romántico Gregorio Fernández, las muestras de apoyo a mi artículo anterior sobre el Grupo Intereconomía y Mario Conde Conde, conde de Meco.
Tiene todo el derecho a rehabilitarse, ya ha pasado 9 años en la trena, pero no lo estará hasta que no haya devuelto el dinero que robó, según la Justicia. Ya tiene sitio propio en el averno acaudalada del inexcrutable Julio Ariza y, dicen las malas lenguas, que pretende recuperar su antigua posición delante del Borbón.
¡Tampoco me extrañaría! Pero nunca se lo perdonaríamos a Don Juan Carlos después de que a su alrededor (Manuel Prado y otros), se lo llevaran crudo amparados bajo su real capa.
Lo de Letizia, la chica que se cree es de verdad
Si Obama no lo remedia, esta chica -a la que no conozco personalmente pero entendí que podía ser un brizna de aire fresco en los cargados rancios salones-, no se ha dado cuenta de que una cosa es ir de roji/verdeprogre o verdiprogre/roja, de los ex de TVE o de amiga del travestido (sólo ideológicamente, of course), Alex Grijelmo, y otra bien distinta pretender representar a un pueblo tan complejo como el español.
Ahora resulta que nos ha salido otra salvadora.
-Mamá, ¿tú en qué trabajas?, pregunta la Infanta Leonor.
-Yo, por España.
Vale, Señora, quite ya el cartel. ¡Eran pocos y parió Letizia! ¡Paso a otra redentora asturiana!
Lo que admiro de Don Juan Carlos, oiga, es su persistencia y aguante. ¡Chapeau!
Ahora bien, incluso en los videos de la BBC sobre el fin de la Monarquía en 1933, se refleja que el hambre es el más letal enemigo de la Institución.
Y la hambruna empieza a cuajar por todas las Españas. Qué grito aquel:
-¡Juan Carlos, escucha, España está en la lucha!
Graciano Palomo es periodista, analista político y editor de Ibercampus.es [/size]
Publicado: 21 Feb 2010 12:08 amTítulo del mensaje: LA REINA SOFÍA NO SERÁ SU MODELO
Sábado, 20 de febrero de 2010. AÑO XXII. NÚMERO: 7.368.
EDICIÓN MADRID.
LA OTRA CRONICA
DE CERCA
LA REINA SOFÍA NO SERÁ SU MODELO
PILAR URBANO
«No cabe la imitación. La Historia no se repite. Siempre es nueva. Las cosas cambian tanto con el tiempo que hasta en una monarquía, donde todo es tradición, sólo pueden conservarse las esencias. Las formas deben cambiar». Me lo decía así la Reina, cada vez que hablábamos de cómo sería el reinado de Felipe y Letizia.
Y volvía sobre la idea de que «Felipe y Letizia cuando reinen marcarán su propio estilo. Actuarán con su personalidad y su carácter, que los tienen y muy acusados. Ni Felipe imitará a su padre, ni Letizia me imitará a mí. Cada generación tiene su época, sus desafíos, sus modos propios. Ellos tendrán que hacerlo a su manera y según sus tiempos. No se puede imitar. No se puede reinar mirando atrás y repitiendo los gestos del rey anterior».
Está a la vista que la princesa Letizia ha roto el molde de la realeza Borbón. Con un crescendo sostenido, pero no fogoso, ha ido imponiendo un modo de estar, de vestirse, de figurar… que en nada se parece al de la reina Sofía.
Aunque el papel de las dos es de consortes, en la Reina hay un asegundamiento mudo, inexpresivo, un estar sin ser notada, que no se da en Letizia. Cuando Letizia está en escena, ella es la protagonista. Y no sólo para los fotógrafos: también para el Príncipe.
Una importantísima clave es que en la pareja de los Príncipes de Asturias, Letizia tiene la fórmula de poder. Y eso imprime soltura en los actos públicos.
En la línea que la Reina me indicaba de adaptar la vetustez de la monarquía a las demandas de los tiempos y de la sociedad, es natural que Letizia no siga el estilo Sofía. La Reina pertenece a un canon antiguo y señorial de trajes armados, tiaras, palcos y mesas petitorias. Y eso está siendo barrido por el aire de la calle que ha entrado con brío en los palacios. Desmantelado por los mestizajes de sangre azul y sangre roja: los matrimonios cebras en el nuevo plantel de príncipes herederos.
Pero no es mera cuestión de formas. Es algo funcional. Si Letizia llega a reinar, no resignará su papel al glamuroso lucimiento de su figurín. Entenderá -quizá ya lo está entendiendo- que su mejor servicio a la Corona será desplegar sinergias de influencia, a veces en tándem con Felipe, a veces en single, hacia la sociedad española y, sobre todo, en las relaciones con altos mandatarios. Si el oficio de Rey es llegar a donde el Gobierno no llega, el oficio de Reina es llegar a donde no llega el Rey.
¿De qué?, os preguntaréis al leer este título. Respondo velozmente: de normalidad, de serenidad, de buen tono. A pesar de que los niños y la moda es un tema que me irrita habitualmente, o tal vez para ejemplificar por qué me apena tanto verles sometidos a las raudas y desestabilizantes tendencias de la moda que sus papás les endosan para aumentar la confusión de sus primeros años, hoy, haciendo un quiebro, escribiré sobre esta niña seria, a veces hasta enfurruñada. Esta niña antifashionista que merecería, por su delicadeza y transparencia, haber sido contemporánea de un pintor como Chardin.
Victoria Federica, de tan majestuoso y apropiado nombre porque es la primera nieta del Rey, es por cierto ahora la hija de una pareja divorciada, creo yo que sin terrible drama, aunque la prensa se empeñe en poner siempre el epíteto 'triste' para referirse a Don Jaime de Marichalar, y el de 'feliz' delante del nombre de su ex mujer, la Infanta Doña Elena. Mi protagonista apenas tiene más de nueve años.
Afortunadamente, no sufre un acoso desmedido y la contemplamos entera y verdadera, sin los píxeles vejatorios de rigor, y tal vez porque se le ve lo estrictamente imprescindible, es esta criatura estrictamente niña, no niña modelo ocasional. Eso no quiere decir, sin embargo, que no vaya divinamente vestida; me explico, tan en consonancia con lo que parece su carácter, en el que ningún atisbo de narcisismo o de bobadas estelares en los medios ha fastidiado su real gracia y hasta su real torpeza.
La he observado ya en momentos difíciles, por ejemplo, el de su primera comunión, una ceremonia en la que casi todas las niñas disfrutan como locas, pero en la que casi todas parecen miniprincesas a punto de una boda relámpago en Las Vegas. Ella, en cambio, llevaba el asunto con su admirable contención de siempre, pero aquel traje, aparentemente modesto, no podía ocultar la perfección de la organza con jaretas, también en las manguitas, ni la de la ociosa cinta de raso en el pelo suelto.
Otras veces la he descubierto como una colegiala de antes, zapatones, falda escocesa y leotardos tupidos, pero ¡ay!, qué difícil es ya ver a niñas así, vestidas con prendas lógicas, confortables, ¡que parecen heredadas! y que no revelan absolutamente nada indiscreto de sus usuarias, que no añaden nada a la vida monótona de una niña de nueve años, por muy princesa, o lo que sea, que haya nacido.
Me gusta Victoria Federica porque no es adorablemente rubia y ni tan siquiera 'adorable'. No; es distinguida, espigada, tranquila en su manera de moverse, reflexiva y, por qué no, razonablemente feliz, sana y dichosa en su casa. Me gusta su misterio, su privacidad, su gabardina inglesa puesta sin presunción pero con intención sobre una rebequita muy infantil y hasta hospiciana. Me gusta, especialmente, que no vaya vestida a juego con su madre, ni haga pucheros o guiños frente a los fotógrafos, que no sea esa taimada 'ricura' en la que se está convirtiendo su prima Leonor.
Eso, creo, es una buena escuela para que de mayor, si le mola, sea la más guapa y refinada de la nueva generación. Mientras tanto, que juegue y esté tranquila, porque sin saberlo, ya lo es.
El Rey hace pública su agenda
La Casa del Rey informará de su actividad diaria y del contenido de las audiencias
MÁBEL GALAZ - Madrid - 21/02/2010
El Rey de España va a hacer público su trabajo de despacho. A partir de ahora la Casa del Rey informará de las reuniones que don Juan Carlos mantenga dentro de su actividad diaria en el palacio de La Zarzuela. Se podrá saber a quién recibe y de qué hablan. Era algo imposible hasta ahora, puesto que la gran mayoría de las reuniones del Rey eran secretas.
La Casa Real no informará del contenido de todas las audiencias, pero sí de la mayoría -alguna, por razones de Estado, se mantendrá en secreto- y la nota oficial que emita el gabinete de prensa de palacio sobre la cita estará consensuada con la otra parte. Éstos son algunos de los cambios que, por orden de don Juan Carlos, ha decidido introducir el nuevo responsable de Comunicación de la Casa del Rey, Ramón Iribarren.
"Don Juan Carlos quiere que todos los españoles sepan en qué trabaja", explica Iribarren. De esta forma, la Casa Real podrá mejorar su imagen con un conocimiento más detallado por parte de los ciudadanos de la actividad profesional del monarca en España.
Así, en lo que va de mes, se ha informado de la visita al Rey del presidente de la Fundación COTEC para la Innovación Tecnológica, José Ángel Sánchez Asiaín. De la reunión de trabajo con la vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, quien informó a don Juan Carlos sobre las medidas tomadas para superar la crisis económica. De la presencia en palacio del nuevo presidente de Caja Madrid, Rodrigo Rato. Y, la que más expectación creó, la de los secretarios generales de UGT, Cándido Méndez, y de Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo. Ese día la Casa del Rey anunciaba que don Juan Carlos había intensificado sus contactos en los últimos meses con agentes políticos y sociales "dadas las graves consecuencias de la crisis económica en nuestro país, especialmente en términos de destrucción de empleo".
Y es que hasta ahora no se informaba de las actividades de despacho de ningún miembro de la familia real, sólo había referencias a las audiencias públicas, de las que se ofrecía una foto y una breve referencia. Pero lo cierto es que no era un secreto que don Juan Carlos recibía a políticos, empresarios, economistas, científicos y representantes de la vida social española de manera regular. En muchas ocasiones había alguna filtración y en esos casos incluso Zarzuela se negaba a aportar datos.
Ahora corren nuevos tiempos en la Casa de Rey. Don Juan Carlos quiere que la política informativa sobre su trabajo y el del resto de integrantes de la familia real sea más ágil y abierta. El anterior equipo de comunicación de palacio, dirigido por Juan González Cebrián -que se marchó oficialmente por "motivos personales"-, ha dado paso a un profesional del periodismo experto en el mundo de la comunicación y la diplomacia. Iribarren ha sido asesor para las relaciones con los medios de comunicación en el CNI, consejero de prensa de la Embajada de España en Marruecos y en Argentina, y fue consejero del portavoz del Gobierno bajo el mandato de Felipe González.
El relevo ha sido bien visto en el palacio de la Moncloa, donde desde hace tiempo estaban preocupados por la política informativa de la Casa del Rey. En los dos últimos años, desde el palacio de La Zarzuela se han tenido que enfrentar con las consecuencias del libro de Pilar Urbano sobre la Reina, el "¿por qué no te callas?" de don Juan Carlos al presidente Hugo Chávez, el divorcio de la infanta Elena y Jaime de Marichalar y la exposición diaria de la familia real en la llamada prensa rosa.
Don Juan Carlos también ha pedido especial apoyo al trabajo de los príncipes de Asturias, que cada vez tendrán más protagonismo, mientras que las infantas lo irán perdiendo, ya que pasarán de ser hijas del Rey a hermanas del futuro monarca.
Para hacer más visible el trabajo de la familia real, don Juan Carlos ha pedido al jefe de la Casa, Alberto Aza, que estudie la difusión de sus actividades en las redes sociales, además de que se mejore la página web. Todo con el mismo objetivo: mejorar la imagen de la monarquía.
- don Juan Carlos ha pedido al jefe de la Casa, Alberto Aza, que estudie la difusión de sus actividades en las redes sociales, además de que se mejore la página web. Todo con el mismo objetivo: mejorar la imagen de la monarquía. -
Eso quiere decir en finolis, se avecina la censura sobre la familia real y la monarquía en internet, el único lugar que aún no controlan.
Caña a España si asoma
23.02.2010 RECORDARÉ siempre a Vicente Tortajada, al que visité con Alfredo Valenzuela en su piso de Sevilla, entre jazz y marihuana y crujidos del suelo, mientras la enfermedad le consumía despacio, como si le hubieran dejado atado junto a un hormiguero. Aún están a tiempo de hacer su descubrimiento con Flor de cananas. Vicente, un escritor espléndido con el don de la amenidad al hablar, tenía un modo gracioso de declararse al mismo tiempo, respecto del ambiente de Sevilla, apocalíptico e integrado: «Yo soy ateo y odio el fútbol. Eso sí, ay de quien me toque al Gran Poder o al Betis».
Hoy, la parte de los titulares deportivos que trasciende la pelota le deja a uno tentado de improvisar una frase igual de paradójica: «Yo no soy monárquico, pero ay de quien chifle al Rey». O no tanto al Rey como a la encarnación simbólica de una nación lastrada por los complejos, en perpetuo repliegue, con espacios físicos y morales en los que no puede ni asomar sin que la maltraten odios de sílex que no son menos primarios porque les haya prestado cobertura la coartada progresista.
Ignoro si el Rey cayó en una trampa porque quisieron incorporarlo a la evangelización normalizadora que tiene a Patxi López repartiendo comuniones constitucionales en las selvas del Norte, como Jeremy Irons en La misión. Si es así, acabó en la marmita. Todo era bastante previsible, y más ante una grada. No lo era tanto la comprensión, cuando no la identificación morbosa, de una parte de la izquierda en teoría nacional que aprueba todo desgaste a la Corona sin calibrar de dónde viene el ataque, ni qué Franskenstein libera la complicidad. No es novedad que, incluso ante ultras, España quede inerme porque aún arrastra, desde el post-franquismo, una absurda acepción derechista contra la cual el nacionalismo ha levantado su razón moral. Y eso aún cuela en la izquierda más infantil. Pero es que, además, los motivos que inspiraron la chifla al Rey del domingo, relacionados con la eterna cizaña nacionalista y el anti-españolismo montaraz, y no con el advenimiento liberal abortado por el «¡Vivan las caenas!», no enseñan el camino hacia la república que uno querría seguir. El de la propia república es un concepto secuestrado por la izquierda, que no entiende otra que la del Frente Popular, que acaba sintiéndose cómodo compartiendo chifla con el lumpen radical. Así, los que no están por la monarquía, pero tampoco por esa república de la que ya decimos «No era eso...», se quedan perdidos en una tierra de nadie sin asideros. A la espera, como siempre en nuestra tradición, de una tercera España a salvo de sí misma y homologada con los ejemplos exteriores de civilización.
13:00 - ENCUENTRO CON S.E. LA PRESIDENTA DE LA CONFEDERACIÓN SUIZA Y JEFA DEL DEPARTAMENTO FEDERAL DE ASUNTOS ECONÓMICOS, SRA. DORIS LEUTHARD, con motivo de su visita de trabajo a España
Palacio de la Zarzuela. Madrid
14:00 - ALMUERZO CON SS.EE. LA PRESIDENTA DE LA CONFEDERACIÓN SUIZA Y JEFA DEL DEPARTAMENTO FEDERAL DE ASUNTOS ECONÓMICOS, SRA. DORIS LEUTHARD, Y SU ESPOSO, SR. ROLAND HAUSIN
Palacio de la Zarzuela. Madrid.
SS.MM. LOS REYES
Tras reunirse con Don Juan Carlos, Sus Majestades los Reyes ofrecerán un almuerzo a la Presidenta Leuthard y a su esposo
El rey recibe en audiencia al almirante y comandante supremo Aliado en Europa
Don Juan Carlos recibió en audiencia al comandante supremo Aliado en Europa (SACEUR), almirante James G. Stavridis, que se encuentra en España en una visita oficial de dos días de duración. El almirante Stavridis acudió al Palacio de La Zarzuela acompañado por el jefe del Estado Mayor de la Defensa, general del Aire José Julio Rodríguez Fernández.
A nivel estratégico, el comandante supremo Aliado en Europa está al frente del Mando de Operaciones Aliado (ACO), que se ocupa del planeamiento y la ejecución de las operaciones de la OTAN allí donde sean requeridas. El almirante Stavridis sucedió en el cargo en julio de 2009 al general Craddock.
Monseñor Gea llama a la "desobediencia civil" y dice que "a nadie pueden obligar a cometer un crimen" Otro obispo insta al Rey a "negarse a firmar la ley del aborto"
ELPLURAL.COM
El obispo emérito de Mondoñedo-Ferrol, monseñor José Gea Escolano, se ha sumado a las voces que piden al Rey extramilitar sus funciones constitucionales negándose “a firmar la Ley del aborto”. Gea asegura en su blog de Religión en Libertad que no firmar la Ley “hubiese sido un gesto valiente y elegante” del Monarca, al tiempo que insta a la “desobediencia civil” como “respuesta lógica” a la norma ya aprobada en las Cortes y publicada en el BOE en febrero. Este domingo pasado otro miembro de la jerarquía episcopal, el obispo de Alcalá, Juan Antonio Reig Plá, acusó a Don Juan Carlos de “cooperar con el mal”.
Para monseñor Gea, si el Rey se hubiese negado a firmar la nueva ley del aborto “puede que hubiese perdido muchas cosas, incluso, en el peor de los casos, puede que la corona, pero qué es eso comparado con los miles de vidas que se hubiesen podido salvar, aparte de que se hubiese podido granjear el aprecio y la admiración de millones de españoles que rechazan esa ley absurda que concede a las madres el derecho de suprimir la vida de sus propios hijos sin más”.
Sin comunión…
“Ha sido una gran ocasión perdida”, continúa, aseverando que el Rey podría haber “anulado la aprobación del Parlamento” al no sancionarla con la rúbrica real–algo que extralimita sus funciones: el Rey no puede negarse a refrendar ninguna norma-. “Al haberla firmado, su situación, desde el punto de vista moral, es la misma que la de los legisladores que aprobaron la ley: exclusión del a comunión sacramental hasta que se arrepienta públicamente porque ha sido público el pecado”, atiza.
…¿o no?
Eso sí, enseguida monseñor Gea matiza, aunque en este empeño se contradice a sí mismo porque evidencia que Don Juan Carlos no puede negarse a firmar las leyes: “Si, por el contrario, el sancionar una ley con su firma es un acto formal al que no puede negarse, algo así como levantar un acta notarial de la aprobación de la ley por el Parlamento, no quedaría privado de la Comunión”, incide.
“A nadie le pueden obligar a un crimen”
“Desde luego que muchísimos españoles, y yo estoy con ellos, ni la guardarán (la ley del aborto) ni la harán guardar, pase lo que pase, por mucho que se empeñe el Gobierno. A nadie pueden obligar a cometer un crimen. La respuesta lógica es la desobediencia civil” indica en otro punto de su alegato. Al parecer, monseñor Gea es de los que cree que el aborto será obligatorio por culpa de Zapatero. En diciembre pasado, este mismo prelado resucitó el fantasma de la masonería acusando al presidente de “calcar el proyecto masónico” en Religión en Libertad.
El obispo franquista
Las palabras del obispo emérito llegan escasos días después del exabrupto de Reig Plá, quien afeó al Monarca ampararse en la Constitución y anteponerla a su “conciencia” para “refrendar una ley que no proporciona el bien”. Reig Plá también fue noticia en diciembre pasado por oficiar una misa en Paracuellos del Jarama con exaltación del franquismo incluida.