Hubo una peli que se llamaba Gorilas en la Niebla que iba sobre una valiente bióloga que se iba al monte a vivir con los monos para poder estudiarlos y escribir libros sobre ellos sin tener que usar demasiado la imaginación.
Luego hubo un valiente periodista que, para escribir sobre el mundillo skin-head, se rapó el pelo, se integró en una pandilla de neonazis cocolisos, y se puso a patear turcos con unas botas reforzadas al acero.
Luego varios listillos, uno tras otro, se pusieron a investigar el mundo de la trata de blancas y se jartaron de mezclarse con seres despreciables y de follar a destajo con la excusa de escribir después sobre la experiencia y denunciar el lodazal de corrupción en el que se habían hundido adrede.
(Puede parecer un poco asqueroso mezclarse con según que gente o con según que primates, pero la Verdad sólo sucede dónde sucede y los científicos o periodistas que la busquen tendrán que mojarse el culo.)
El Braguetazo [editar]
Letizia pasó a ser una de los 4 fantásticos
Y, hablando de mojar, Letizia Ortiz dio el paso definitivo en este tipo de periodismo extremo y simiesco, protagonizando la historia de una valiente reportera que, harta de que todo el mundo se burlase de ella por su cara de niñata soplapollas y por tener una falta de ortografía en el nombre de pila, decidió dar un vuelco a su carrera profesional integrándose ni más ni menos que en la Casa Real Española...
Aunque son obvias sus intenciones de escribir un bestseller del periodismo de investigación (en el que desvelará todos los secretos de la institución medieval más cara del siglo XXI) los habitantes del Palacio de la Zarzuela no se enteran de nada y la han aceptado entre ellos como los monitos en la niebla, sentando de paso un bonito precedente al mezclar su excelsa sangre azul con la roja sangre de sus insignificantes súbditos.
Es fácil imaginarse a Ortiz cada noche charlando animadamente con Sus Altezas y preguntando cosas como "A ver, recapitulemos, ¿qué tipo de drogas toma cada uno? Y a ver, volvedme a explicar lo de las fiestas y las prostitutas de lujo... ¿se las paga en blanco o en negro?" y luego encerrándose en el baño con un boli y un cuaderno a escribir sobre todo lo averiguado a lo largo del día (y es fácil imaginarse también al Príncipe golpeando la puerta con timidez y preguntándole si está bien y por qué tarda tanto... y ella respondiendo que sí, que no pasa nada, que tiene un poco de bulimia y está vomitando el banquete de la cena).
Trayectoria profesional [editar]
Leticiaconzeta, antes de dar el braguetazo real, trabajaba [principalmente]de contadora de noticias. Es decir: su trabajo de periodista era el que le proporcionaba la mayor parte de sus ingresos. Cuando terminó la carrerísima de periodismo, licenciándose con tantos otros muchos compañeros de promoción de entre los cuales no destacaba por mucho que nos hayan querido vender que sí, se marchó a Méjico a estudiar un súper máster de la muerte. Allí trabajó sus inicios profesionales. Paseó su anatomía por la redacción del periódico "Público" en el que se dedicó a la sección de ocio. Memorable una crónica suya en la que escribió la súper profesional y cargada de objetividad periodística frase "De dónde yo vengo, las mujeres ...". Sin haber leído la tesis pero habiendo hecho los créditos del doctorado, la periodista del siglo se embarcaba rumbo a España para revolucionar las televisiones de la piel de toro.
Una vez en España, la periodista entre las periodistas consiguió trabajo en el canal de noticias Bloomberg (un canal que no veía ni su madre). Después dio el salto a CNN Plus. Ella se muestra muy orgulloza de su paso por ese canal y sus jefes y aduladores destacan su paso por allí aunque lo cierto es que allí tampoco la veía ni el tato. Sin embargo sí que está en la memoria colectiva de los ocasionales videntes de ese canal el rostro de una periodista con flequillo que ahora presenta las noticias en Tele5. Pero de Letizia y su paso por allí, sólo pueden dar fe los documentos gráficos. ¡Y eso que era la periodista del siglo! Total, que nadie recuerda su paso por ahí. Cuando hubo trabajado a diestro y siniestro por CNN+, Letizia le dio plantón a su marido para retozar en lechos profesionales más prometedores. Letizia no tenía suficiente, necesitaba más, más, más, más reconocimiento profesional y decidió que ya era hora de dar el salto a la televisión pública nacional.
Ni corta ni perezosa, envió un BíDIO suyo presentando las noticias a la dirección de Tve1 haciéndoles saber que ELLA era la periodista que estaban buscando, con su perfil griego, su magnífica dicción, su magnífica pronunciación y sus memorables crónicas periodísticas. Letizia llegó a Tve1 como un huracán. Ella lo valía, ella se quería mucho a sí misma y entró vestida para matar. Después de estar un tiempo presentando los informativos (para que la peña que luego la mantendría se fuera quedando con su cara de curranta), se despidió sin más para pasar de contar la noticia a protagonizarla. Su orgasmo más placentero.
Post braguetazo [editar]
Una vez dado el braguetazo de su vida y cuando ya se veía con la corona reluciendo sobre su melenaconmechas, Leticiaconceta pasó a planificar el segundo asalto. Si el terror de las monarquías de antaño era la guillotina, la pesadilla de las monarquías de ahora es la opinión pública y el también llamado cuarto poder: LA PRENSA. Mary Leti, como profesional del medio, sabía la suerte que habían corrido las anteriores aspirantes a princesas. A Eva Sanum se puede decir que la sacaron a leches de La Zarzuela porque la prensa y la opinión pública creían que una señora que se dedicaba a enseñar las bragas en una pasarela no era apta para desempeñar el papel de futura reina de las Españas. Qué ironía, ¿no?
Bueno, a lo que íbamos: Mary Leti sabía que tenía que guardar el secreto, porque era consciente de que si se filtraba a la prensa que el príncipe iba a casarse con una "divorciada-repulicana-atea", la relación se iría al garete. El tiempo fue pasando y Mary Leti siguió con su relación secreta. Cuando sus amigos y compañeros le preguntaban por su novio, Leticiaconceta se hacía la longuis y lo único que decía es: "Viaja mucho. Todavía no os puedo decir quién es pero, cuando lo sepáis, os vais a quedar de piedra". Mary Leti pasó a presentar el telediario de más audiencia de Tve1 . También recibió un premio de dudosa credibilidad. El galardón en cuestión era un "Premio a la periodista menor de 30 años del pasado año". Sospechoso, si más no. Sólo faltaba añadir "de labios carnosos y pronunciado perfil". Según fuentes consultadas por quién esto escribe, el premio se creó el año en que se lo dieron a ella, quedó desierto al año siguiente, y al otro desapareció. Ya que no queremos ser malpensados, le daremos el beneficio de la duda.
Pero es no fue el único premio que ganó la periodistísima del siglo. No, no. También ganó el TP a la mejor presentadora; premio que decidían los lectores mediante sus votos. Ni qué decir tiene que la votaron su familia, sus amantes, la mujer que le hacía la pedicura, la mujer que le depilaba los pelos del sobaco y, de paso, se votó ella misma. Más vale que sobre, que no que falte. También la enviaron a cubrir eventos de importancia como el desastre de las torres gemelas, dónde hizo una gran conexión en directo cuando, entrevistando a un hombre que había perdido a seres queridos en el ataque terrorista, le preguntó: "Supongo que, en esos momentos tan duros, la emoción... eh... te llenó. ¿No?". Eso es ser una buena periodista y todos los demás son AFICIONADOS. También fue a cubrir el desastre del Prestige. Mary Leti (también conocida como "el máximo exponente de la elegancia y el saber estar) se dedicó a pasearse entre el chapapote sin mancharse las manos ni los pinreles, importunando a todo Dios que estaba trabajando en las tareas de limpieza, para lucirse y hacer crónicas 'in situ' entre las rocas cubiertas de fuel. Eso sí: melenazo va, melenazo viene, base de maquillaje y 'camarógrafo sácame bien mona, que ésto luego lo van a meter en los reportajes biográficos que me dedicarán en la tele cuando sepan con quién me casaré".
También fue a Irak para hacer currículum y mostrarnos las penurias que pasaba la población a causa de la guerra. Memorable el momento del "making of" de uno de sus reportajes, en el que Leticiaconceta-enviadaespecialaIrak hacía una crónica delante de un grupo de hombres, mujeres y niños sedientos y hambrientos para luego largarse cagando leches sin mirarlos a la cara. Letizia la solidaria. Cubrió también los premios "Príncipe de Asturias" mientras los ojos le brillaban por la emoción de pensar: "El año que viene, en vez de estar aquí currando como una vulgar proletaria, voy a estar ALLÍ ARRIBA mientras todo el mundo me aclama, me admira, se siente orgulloso de mí y las marujas se mueren de envidia porque no son sus hijas las que andan en mis zapatos". ¡Ja! Fue el momento mítico del apretón de manos entre Mary Leti y el príncipe que tantas veces han emitido en la televisión.
El compromiso se hizo público un sábado por la noche antes de empezar la emisión de Salsa Rosa. La Casa Real anunció el compromiso matrimonial entre su retoño y la periodista Letizia Ortiz Rocasolano. El clamor general inicial de los españoles fue: "¿Y quién es esa chica?". Pronto lo descubrimos. Empezó una espiral de saturación informativa y una vorágine de reportajes de las que hacen historia. Los primeros detalles empezaron a caer con cuentagotas. La prensa internacional también se hizo eco del asunto. Las revistas del cuore anunciaron la noticia con titulares tan vergonzosos y totalmente falsos como: "El príncipe se casa con una estrella de la televisión". Letizia debió tener el orgasmo de su vida al ver su cara en todos los medios nacionales e internacionales habidos y por haber. Sí: el momento había llegado. Por fin tenía lo que había estado buscando toda su vida: FAMA, RECONOCIMIENTO Y ENVIDIA AJENA.
Nos presentaron a la periodista divorciada de labios carnosos unos días después. Leticiaconeldoñadelante se presentó ante el mundo como una mujer trabajadora, curranta, inteligente, rebosante de sabiduría y buenas maneras, el súmum de la elegancia, la candidata perfecta para el puesto de princesa, la periodista namber guan de España (cuando lo cierto es que no la conocía ni el tato, pero bueno). En la pedida de mano rompió el protoculo y apareció con un traje pantalón blanco (que costaba lo que el proletario medio español no gana en un año trabajando), con la manicura hecha, las patas de gallo mal disimuladas y el pelo más rubio. Allí respondió a las preguntas de sus antiguos compañeros y se encargó de dejar claro que era una mujer trabajadora. Total, para cortar el rollo: desde el momento de la pedida hasta el día de la boda la Ortiz se dedicó a ir de aquí para allá con su novio, a dejarse ver y tocar por el pueblo que la aclamaba, a creerse la envidia de todas las mujeres españolas (lo siento, nena. Una mujer cuyo trabajo es salir bien en las fotos, parir herederos y caer bien al pueblo llano no es el modelo a seguir por las mujeres españolas) y a gastarse el dinero del pueblo en trapitos, bolsos y zapatos.
Pariendo herederos y pillando bajas maternales de longitudes históricas [editar]
Nuestra Leti ha parido, hasta la fecha, dos herederas. Leonor y Sofía. Echando cálculos, podemos observar que, de los 3 años y pico que llevan casados, Mary Leti ha trabajado, a lo sumo, uno. ¿Que no? Vale, ahí va: llevan casados 39 meses. Restadle 18 meses (dos embarazos durante los cuales la tía, amparándose en "molestias típicas de cualquier embarazada), no pega ni chapa. Quiero decir: a los actos oficiales no va [sólo va cuando el rey se cabrea y la obliga a currar] pero a comprar y a gastar el dinero del pueblo sí que puede ir. También viaja a Milán cuando el día anterior había escurrido el bulto de un acto oficial por encontrarse mal. No sabe ni ná, la tía ). Vale, de momento nos quedan 21 meses. Restamos unos 8 meses más por bajas maternales. Nos quedan 13 meses. A estos 13 meses le restamos los tres meses de veraneo en Mallorca y nos quedan 10. ¿Veis? Leticiaconceta ha trabajado 10 meses de 39. No está mal, ¿no? Es cuestión de montárselo bien, queridos proletarios. A partir de ahora, en mi trabajo yo también me acogeré al plan laboral Letizia Ortiz. Seguramente me sacarán a leches de la empresa, pero oye... quien no arriesga no gana.
Eso sí: a pesar de todo, la queremos.
Dicen que su libro va a ser difícil de entender
No podemos más que admirar la labor que está llevando a cabo esta chica, y más ahora que lo que empezó como una travesura juvenil se ha complicado sobremanera, pues resulta que el Príncipe no tenía suficiente con una boda para acallar los rumores sobre su homosexualidad, y a Ortiz no le queda más remedio que dejarse fecundar una vez tras otra, y llevar en su vientre maléficos zigotos a ver si sale algún Borbón macho que pueda convertirse en el amo y señor de todos los españoles.
Cuando Ortiz saque su libro va a haber más colas en las librerías que en la puerta del cine cuando estrenan precuelas de Star Wars.
A LA LETI LO DE PRINCESA LA VIENE MUY GRANDE. LA VERDAD NO PEGA LLAMARLA ASÍ ES VERDAD LA VA MEJOR FULANA LISTA COMO ELLA SE AUTODEFINE DESDE LUEGO DOTES PRINCIPESCAS COMO QUE NO.
La vida en Palacio comienza sobre las siete de la mañana, cuando el Rey, el más madrugador de la Familia, se levanta para hacer deporte. La Zarzuela, igual que la casa del Príncipe, cuenta con un completo gimnasio en uno de los laterales del palacete junto a la pista de pádel. Después del ejercicio matinal, el Monarca recibe la visita de su médico personal y desayuna. La primera comida del día no requiere de más compañía que los periódicos y del resumen de prensa que el Departamento de Medios de Comunicación de la Zarzuela elabora para todos sus miembros a partir de las ocho de la mañana.
Letizia Ortiz se convirtió por entonces en la iinvitada de los Reyes desde el mismo día que se anunció el compromiso con el Príncipe, el sábado uno de noviembre de 2003. En un primer momento, se pensó en otras opciones para alojarla con las máximas garantías, ya que su piso de la avenida de los Almendros se había hecho muy conocido.Se consideró la posibilidad de que residiera en El Pardo o aceptar la amable cesión de una casa de un amigo en Aravaca, pero ambas se descartaron por inseguras o costosas.
Cuando Letizia era aún la prometida de don Felipe, habitaba en el Palacio pero no vivía en el pabellón de invitados, sencillamente porque La Zarzuela no contaba con esas instalaciones.
Existen algunas habitaciones para invitados en el mismo edificio que ocupan los Reyes y la princesa Irene, pero no pabellones. Podría haber ocupado la antigua alcoba de la Infanta Elena, la misma que cedió en su día Doña Elena al Rey Hassan de Marruecos. Una habitación sencilla con vistas, por un lado, a los jardines de la piscina (cubierta en invierno y descubierta en verano), y por el otro, a la zona de las cuadras, que se construyeron para albergar los caballos de la Infanta Elena, al foso del tiro al plato y al helipuerto. Podría haber sido esa habitación o la de la Infanta Cristina, pero no fue esa la escogida, sino la que habitaba su prometido, cuando aún vivía con sus padres. Eso sí: sustituyeron los póster de las paredes, las pintaron y colocaron un ordenador.
También contaba con una salita, por si quería recibir visitas privadas.
En la tranquilidad de su habitación, repasaba la prensa y examinaba el resumen que le pasaban.
En ese resumen también incluían los libros que sobre ellos se estaban publicando.
Hacía sus llamadas personales, (tiene una línea de teléfono asignada con su propio número) y cuando le surgen dudas de protocolo, comunicaciones o actos oficiales, se dirige a las personas encargadas de esos departamentos, pregunta y toma nota.
Si el Príncipe tenía comidas de trabajo o estaba de viaje, Letizia podía aprovechar para reunirse con un grupo de antiguos colegas en un reservado del restaurante «El Amparo». Lugar al que siempre le ha gustado acudir a su prometido.
Letizia avisaba de su salida al exterior y seguridad montaba el operativo correspondiente para ese desplazamiento.
Unas compras rápidas por la zona comercial del elegante barrio y regresa a Palacio.
Allí todavía puede que tenga tiempo de recibir alguna clase de historia y en ésas está cuando le comunican que acaban de recibir unas exquisiteces gastronómicas de Semon y también más regalos de boda: varias vajillas que pide que las guarden, junto a las otras que ya han llegado, en la bodega de la casa del Príncipe.
Se cambia de ropa y, sobre las nueve y media se reúne con los Reyes, la princesa Irene y el Príncipe para cenar. Según van llegando toman sitio en el comedor privado de la primera planta. Toman un aperitivo, hasta que ya se encuentran todos los comensales sentados y los dos camareros, siguiendo las instrucciones del jefe de camareros, comienzan a servirles. Excepto la princesa Irene, que no come nada que tenga ojos, el resto degusta un exquisito pescado al horno con guarnición de verduras. Y de postre yogures griegos, una de las pocas incorporaciones gastronómicas de su país de origen que Doña Sofía ha introducido en la dieta familiar. La Reina decide las viandas para toda la Familia, según el libro de menús que se le presenta diariamente. Las infusiones y cafés se toman en el salón contiguo. Hoy no hacen tertulia ni ven televisión, porque tienen película.
A continuación se dirigen todos a la sala de cine del Palacio, para ver el último estreno del momento.
La Familia Real se sienta en el salón de la primera planta a comentarla. El Rey se enciende un puro cubano, largo y fino de la marca «El rey del puro» acompañado de su copita de whisky, la Reina se decanta por un cigarrillo holandés y, como no bebe alcohol, escoge un zumo de frutas y un gin-tonic los prometidos. Una velada más.
Publicado en ABC con motivo del enlace de SS.MM los Príncipes de Asturias
Afirma Pedro Almodóvar en Elpais.com: "Al ver cómo en Telecinco leían los labios de la Princesa Letizia, cuando decía en su boda: 'Es todo tan hermoso', se me ocurrió el personaje que encarna Lola Dueñas. Hace dos días me contó Lola por email que la persona con la que preparó su papel es justo la misma que hizo aquella lectura".
- Un genealogista ha buceado en sus antepasados hasta Fernando II.
- La investigación en archivos ha durado más de seis meses.
- El investigador no ha encontrado un pasado nobiliario en Fidel Castro ni Mariano Rajoy, aunque asegura que "de cada dos, uno lo tiene".
La Princesa de Asturias, Letizia Ortiz, desciende de una estirpe real que se remonta a un monarca de la Reconquista, Fernando II. Así lo asegura Javier Cordero, un genealogista que ha estudiado los antepasados de la Princesa partiendo de su abuelo paterno.
Este estaría emparentado con Agustina de Castro Serrano, que vivió en el siglo XVIII y quien según este investigador descendía directamente del monarca medieval de la Reconquista conocido por su política repobladora durante los 31 años que duró su beligerante reinado.
El presunto linaje aristocrático de Letizia Ortiz no sería un caso aislado más. Según Cordero, es bastante común encontrar antepasados de sangre azul a poco que se tome uno las molestias adecuadas. "En mi caso", afirma Cordero, "de cada dos trabajos que realizo en uno la encuentro".
Cordero ha investigado el árbol genealógico de personalidades de medio mundo. Aunque no en todos los casos los resultados son tan fecundos como en el de Letizia Ortiz o el difunto presidente de Ferrovial Rafael del Pino (al que encontró cuatro antepasados nobles). Por ejemplo, del árbol de Fidel Castro o del de Mariano Rajoy no pudo extraer ni una gota de esa sangre.
MADRID. A finales de junio de este año, la Guía de Televisión de ABC publicaba un extenso reportaje sobre los nuevos rostros femeninos de los Informativos en el que Letizia Ortiz analiza la profesión periodística desde su trabajo diario en Televisión Española.
Todoterreno de las cámaras, esta asturiana vinculada profesionalmente a TVE resuelve con igual eficacia un reportaje de última hora que presentar el boletín de la cadena pública. «Es muy positivo para el espectador, que ve cómo la persona perfectamente peinada y maquillada que se sienta detrás de la mesa del informativo es a su vez una periodista capaz de meterse en el foco de la noticia».
Comprometida con su trabajo, Ortiz aboga por el rigor informativo con grandes dosis de ética deontológica. «El hecho de que cada vez haya más vías de información no significa que la gente esté bien informada. Nuestra misión es contarlo todo de una manera global e integral». Pese a trabajar en un medio tan competitivo como el catódico, la periodista se niega a sentirse esclava del mayor lastre de los trabajadores de televisión: «No me preocupan excesivamente las audiencias, esos datos que muchas veces son noticia en las páginas de los periódicos; en ocasiones tan sólo me generan curiosidad».
Aterrizó en el medio televisivo en plena resaca de los fichajes estrella: ya no había contratos millonarios y los «elegidos» empezaban a ceder sus sillones a las nuevas remesas de periodistas. «Más que grandes estrellas yo los llamaría grandes profesionales, grandes periodistas, gente que ha demostrado una y mil veces lo buenos que son. Luego, los que hemos llegado después no hemos tenido ningún problema para convivir en armonía: hay espacio para todos».
Entre el rigor profesional y la vileza de los audímetros, Ortiz alterna el «telepronter» con conflictos bélicos, catástrofes naturales y noticias de hondo calado humano a través de su función de reportera del área de Sociedad de TVE. «Cuando estoy fuera haciendo reportajes sobre asuntos trágicos, es fácil conmoverte y emocionarte; sin embargo, es tal el volumen y la rapidez con la que trabajas que hasta que no has acabado el último directo y estás en la habitación de hotel no te paras a pensar en lo terrible que es lo que has visto. Entonces es cuando, después de valorar emocionalmente lo que has cubierto, te entristeces y llamas a tu casa para desahogarte con tu gente». Cuando la noticia implica imágenes de alto contenido dramático, la faceta periodística de Letizia jamás entra en conflicto con la humana. «No creo que sea más periodístico emitir imágenes morbosas; lo profesional es informar bien, claro y conciso. En TVE sólo editamos imágenes informativas, ni escabrosas ni desagradables. Cuando lo trágico de la situación lo requiere, lo resolvemos con planos largos y otro tipo de recursos. Hay que ser muy respetuoso: estás entrando en casa del espectador».
La apariencia exterior, que en el caso de los hombres puede resultar más neutra, es muchas veces un inconveniente para las presentadoras de informativos. «Hay que lograr que tu indumentaria no sea un elemento de distorsión para que la gente concentre su atención en lo que estás diciendo».